miércoles 28 de diciembre de 2011

Electrodomésticos (3) -lavar-

Otra función que realizan los electrodomésticos en la vivienda es facilitarnos la vida haciéndonos la colada y lavándonos los platos. Este tipo de aparatos, principalmente lavadora y lavavajillas consumen agua y energía, sobre todo al calentar al agua que utilizan en sus procesos. Como no podría ser de otra forma, para nuestro proyecto hemos optado por los más eficientes, al igual que los electrodomésticos para calentar y refrigerar de los que hemos hablado en anteriores entradas.

Lavadora. Es uno de los electrodomésticos más útiles de la vivienda, que nos permite mantener la ropa limpia con una inversión de tiempo mínima. Sin embargo, una mala elección de la lavadora, así como un uso inadecuado de la misma pueden suponer un gran error desde el punto de vista ambiental y económico. Hemos optado por una Siemens A+++ (WM14Q410EE), esta lavadora consume hasta un 60% menos que una de clase energética A siendo del mismo tamaño. Además posee una doble entrada de agua, una para agua caliente y otra para agua fría, como podéis ver en la imagen, permitiendo utilizar el agua caliente de las placas solares, mejorando la eficiencia energética de la lavadora.
Además, hemos tenido en cuenta el consuno de agua, que en este modelo es de unos 42 litros por lavado. Hemos instalado, junto a la lavadora, un depósito de 200 litros, de forma que podemos acumular el agua que desecha la lavadora para reutilizarla en las cisternas de los inodoros. El conjunto de lavadora y depósito se ha situado en alto, aproximadamente 1 metro sobre el suelo, para aumentar la presión y poder llenar las cisternas por gravedad, sin generar ningún gasto energético.

Para racionalizar el uso de la lavadora es fundamental el usarla solo llena de carga y evitar, en la medida de lo posible, el uso de agua caliente. Además, en cualquier tienda de productos ecológicos podéis encontrar detergentes y suavizantes para la ropa fabricados con productos naturales y totalmente biodegradables.

Lavavajillas. Este electrodoméstico quizás sea uno de los menos imprescindibles, pero nos puede ahorrar tiempo y evitar una de las tareas más aburridas de la cocina: fregar los platos. Además, haciendo un uso adecuado del mismo, también puede proporcionar un gran ahorro de agua.

Hemos instalado un lavavajillas Siemens A++ de 45cm. (SR26T891EU). Puede utilizar el agua caliente de las placas solares y posee un innovador sistema de intercambiador de calor entre el agua entrante y el saliente, lo que, además de evitar cambios bruscos de temperatura a la vajilla, disminuye el consumo energético. Además, posee un sistema llamado aquaVario que adapta automáticamente la presión del agua en función de la suciedad de la vajilla, lo que también optimiza el ahorro energético. En lo que a gasto de agua se refiere, este lavavajillas consume solo 9 litros por lavado, y gracias a su sistema aquaSensor, que mide la turbidez del agua optimiza los ciclos de lavado en función de la suciedad de la vajilla.

La mejor medida que se puede tomar para disminuir el consumo energético y de agua del lavavajillas es usarlo solo cuando esté lleno y evitar usarlo para hoyas, fuentes y elementos grandes. Por eso hemos optado por un lavavajillas de 45 cm, es decir, de los estrechos. Para una familia de pocos miembros, como la mayoría de familias en España, es difícil llenar el lavavajillas solo con platos, cubiertos y vasos, lo que provoca que finalmente se complete con elementos que no necesitan lavado o que es más eficiente lavarlos a mano, o lo que sería peor ponerlo en marcha sin estar lleno. Por eso hemos optado por un lavavajillas un poco más pequeño. 

De esta forma eligiendo electrodomésticos eficientes, de gran durabilidad y haciendo un uso racional de los mismos, podemos disfrutar de comodidades en la vivienda sin que ello suponga un gran impacto sobre el medio ambiente.

domingo 13 de noviembre de 2011

Suelo de Bambú

Para el suelo del interior de la vivienda hemos optado por una tarima maciza de bambú. Puesto que el bambú no es una árbol, sino una herbácea, para su recolección no es necesario desforestar, por lo que su regeneración es mucho más rápida. Las plantas de bambú son podadas, quedando la planta viva y generando nuevos troncos en una proceso de crecimiento muy rápido en comparación con la tasas de crecimiento de los árboles. Además, el bambú posee una excelente dureza y resistencia a la humedad, lo que lo convierte en una excelente y sostenible alternativa a la madera. La tarima de bambú tiene una dureza Brinell de 4,0, superior incluso a las tarimas de roble cuya dureza Brinell es de 3,8.

En primer lugar, preparamos el suelo con un autonivelante para facilitar la colocación de la tarima. En concreto, usamos el Keratech Eco, un autonivelante mineral que permite dejar el suelo perfectamente nivelado salvando las irregularidades. Este autonivelante está en la categoría Eco 5; estando compuesto por un 70% de minerales naturales, un 30% de minerales reciclados, bajas emisiones de CO2 durante su fabricación, mínima emisión de COV's durante su vida útil y es reutilizable como árido.

Posteriormente se colocó un aislante de cartón. El instalar aislantes debajo de las tarimas mejora la protección de éstas, disminuye el ruido al caminar y mejora el comportamiento térmico. Normalmente se utilizan aislante de foam, material es derivado del petróleo y altamente contaminante. El cartón que nosotros hemos utilizado es totalmente natural y, al encontrarse bajo la tarima, tiene una vida útil muy larga incluso si se moja.

Finalmente se instaló la tarima maciza de bambú, compuesta por lamas machiembradas. Hemos optado por la tarima de Tuka Bamboo, por ser de alta calidad, tener el sello FSC y emplear barnices ecológicos. La gran ventaja que presenta las tarimas macizas con respecto al parquet, es que tiene una duración muy superior al presentar una mayor dureza, pudiendo lijarse y ser re-barnizadas en el caso de que se arañe o estropee con los años. Esto permite que las tarimas tengan una vida útil mucho más larga, lo que mejora la sostenibilidad al disminuir el uso de recursos, a diferencia del parquet de baja calidad que tiene que ser reemplazado con el tiempo. La distribución e instalación ha sido realizada por Granada Interiorismo y Decoración S.L.

domingo 16 de octubre de 2011

Electrodomésticos (2) -calentar-

Cocinar alimentos es la principal actividad que se desarrolla en la cocina, y al mismo tiempo la que un mayor consumo eléctrico implica. Por ello es especialmente importante el que los electrodomésticos que usemos para ello sean de alta eficiencia y hagamos un uso racional de los mismos.

Microondas. Los microondas son un eficiente sistema de cocinar y calentar comida con un gasto energético mínimo. Los microondas (sin contar con el consumo del grill) suelen estar por debajo de los 1000w, un consumo muy inferior al que tienen los hornos, vitrocerámicas, etc. Además las perdidas energétícas que estos electrodomésticos tienen son mínimas. Es muy importante no adquirir microondas de baja calidad, ya que la su durabilidad es inferior, lo que supone una mayor impacto para el medio ambiente y para nuestro bolsillo a medio plazo. Además la protección que presentan frente a las ondas que generan es inferior.
Nuestra elección ha sido un microondas Siemens (HF24G562). Un microondas de gran durabilidad.
Si queremos hacer un uso racional del microondas es mejor evitar utilizarlo para descongelar. Si planificamos nuestras comidas con mayor antelación podremos descongelar los alimentos con la temperatura ambiente y sin ningún gasto energético, o incluso muchísimo mejor, si dejamos que se descongelen en el frigorífico "reutilizando" el frío.

Horno. El horno eléctrico no es un sistema sostenible para cocinar, en comparación con el microondas, horno de leña, hornos solares, etc. Sin embargo, la comodidad de uso y su funcionalidad hace que sea un elemento indispensable en la cocina. Por ello es muy importante optar por un horno de alta eficiencia,
Nosotros hemos instalado el Siemens A -20% (HB78A1590S), este horno consume un 20% menos que los de clase A, que es la clasificación de la mayoría de los modelos del mercado.
Si queremos hacer un uso eficiente de cualquier tipo de horno, tenemos que evitar abrirlo mientras que está en funcionamiento, no usarlo para descongelar alimentos y evitar hacer precalentamientos, es más eficiente meter la comida justo al encenderlo.


Inducción. Las placas de inducción generan campos electromagnéticos que calientan directamente las sartenes y ollas, por lo que su rendimiento neto es muy superior a otros sistemas de vitrocerámicas*. Por ejemplo, para calentar 1,5 litros de agua hasta ebullición, con una placa vitrocerámica tradicional con resistencia eléctríca gastarían unos 230 W y el proceso duraría 10 minutos, por contra, en una placa de inducción no se llegaría a un consumo de 170W en poco más de 6 minutos**.
Todo esto nos hizo decantarnos por la inducción, en concreto un modelo de Siemens (EH651MD21E), con un sistema deslizante de control de potencia, lo que permite optimizar la temperatura en cada momento.
Son muchas las medidas que podemos poner en práctica para disminuir el consumo energético cuando cocinemos. Una de las más importantes es utilizar siempre tapaderas para las ollas y sartenes, de esta forma disminuiremos las pérdidas energéticas. También es muy importante el utilizar el calor residual para terminar de cocinar los alimentos.

En próximas entradas hablaremos de la lavadora y el lavavajillas, modelos que tienen la posibilidad de utilizar el agua caliente de las placas solares, de alta eficiencia energética, mínimo gasto de agua y de como hacer más eficiente el uso de estos electrodomésticos.
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* Teniendo en cuenta la actual estructura de generación eléctrica que tenemos en España, el sistema más sostenible son las placas de gas. Sin embargo, hemos descartado este sistema, ya que no es compatible con nuestra intención de alcanzar la independencia energética a medio plazo. Es decir, con un sistema de producción eléctrica basado en renovables, cocinar en una placa de inducción es más sostenible que hacerlo con gas.
** Datos de un estudio realizado por Erosky Consumer.

sábado 10 de septiembre de 2011

Electrodomésticos (1) -refrigerar-

La mayor parte de la energía que se utiliza en una vivienda, es consumida por los electrodomésticos de la cocina. Por eso es especialmente importante asegurarnos que son de máxima eficiencia energética. Actualmente, las etiquetas energéticas son de gran utilidad porque nos informan sobre la eficiencia del electrodoméstico en comparación con otros similares, así como el consumo de energía, agua, etc. Las etiquetas de frigoríficos, lavavajillas y lavadoras han sido renovadas y en las nuevas desaparecen las categorías más contaminantes y aparecen otras nuevas más eficientes. Estas etiquetas estarán plenamente en vigor en diciembre de 2011, siendo obligatorias en cualquier publicidad de electrodomésticos que se haga a partir de Abril de 2011. Es imprescindible prestar mucha atención a los distintos parámetros para seleccionar acertadamente cada electrodoméstico para nuestro hogar.


Frigorífico. Actualmente, gracias a los avances tecnológicos de los últimos años, se ha conseguido disminuir el consumo de los frigoríficos, por lo que los de clase A o inferior no son suficientemente eficiente y desaconsejamos su compra. También es muy importante fijarse en el consumo de energía anual, dato que vendrá expresado en kWh/año. Nuestro consejo es no adquirir frigoríficos cuyo consumo sea superior a 250kWh/año para frigoríficos de 185cm. de altura y no superior a 300 kWh/año para frigoríficos de 200 cm. Es importante resaltar que estos datos son para frigoríficos con "No-Frost", ya que los frigoríficos sin dicha función consumen menos energía a igualdad de prestaciones. También recomendamos la adquisición de frigoríficos con iluminación por leds, ya que su consumo de energía es inferior y al ser luz fría no se calienta, teniendo una mayor vida útil.

Nosotros hemos optado por un frigorífico Siemens A+++ (KG36EAI40), con un consumo de 150 kWh/año. Este frigorífico es uno de los más eficientes del mercado, consumiendo un 60% menos que uno de similar tamaño y bajo las mismas condiciones pero de clase A. Estas diferencias suponen un enorme ahorro energético, sobre todo teniendo en cuenta que el frigorífico es el único electrodoméstico que permanece encendido las 24 horas del día y todo el año.


Además de adquirir un frigorífico eficiente, es importante hacer un uso racional del mismo, ya que con sencillos gestos podremos disminuir su consumo: 1.- Abre la puerta del frigorífico lo menos posible, piensa lo que quieres coger ante de abrir. 2.- No introduzcas alimentos calientes, espera a que se enfríen antes. 3.- Cuando tengas el frigorífico medio vacío, introduce botellas de agua, de esta forma y gracias al efecto termoacumulador del agua, esté no perderá la temperatura cuando abras la puerta. 4.- Por último, puedes descongelar los alimentos del congelador, dentro del frigorífico.

A la hora de adquirir un nuevo electrodoméstico, es muy importante que nos preguntemos si realmente lo necesitamos, ya que hay que tener en cuenta el impacto ambiental de su producción. Por ello, a la hora de hacer la elección es fundamental que optemos, en la medida de lo posible, por electrodomésticos fabricados en Europa, ya que esto nos garantiza que se han cumplido las más estrictas normas medioambientales y de respeto a los derechos humanos. Además, estos productos son de mayor calidad y, al durar mucho más tiempo, se amortizan los impactos ambientales derivados de su fabricación, así como su mayor coste.


En próximas entradas hablaremos de otros electrodomésticos utilizados para calentar (placa, microondas y horno) y limpiar (lavadora y lavavajillas). Analizando las opciones más sostenibles, uso eficiente, etc.

martes 12 de julio de 2011

Muro Trombe

Hemos instalado dos muros trombe en la fachada sur-este de la vivienda, que junto con el invernadero, forman el sistema de calefacción de la vivienda. Un muro trombe es un ingenioso sistema para calentar una vivienda de forma sostenible y gratuita. Consiste en sustituir la parte exterior del muro multicapa por un cristal y pintar de negro el hueco que queda. De esta forma se crea una cámara que aire expuesta al exterior mediante un cristal. Al incidir el sol sobre dicho cristal, calienta el aire que hay en su interior. Como el aire caliente pesa menos sube a la parte superior pasando al interior de la vivienda a través de un par de rejillas. Este movimiento de aire genera una diferencia de presión que facilita la entrada de aire frío desde el interior, mediante dos rejillas situadas en la parte inferior del muro. Todo esto genera un movimiento convectivo que introduce aire caliente en el interior de la vivienda utilizando exclusivamente la radiación solar. Además, la parte de muro que queda entre la vivienda y la cámara de aire es de ladrillo macizo. Este material tiene una alta capacidad de termoacumulación, lo que le permite acumular calor durante las horas que el sol incide sobre el muro trombe, desprendiendo progresivamente dicha energía.Para el cristal hemos optado por un laminado 6+6, ha sido instalado por Estructuras Metálicas Soto

Este sistema de bioclimatización será utilizado durante el invierno. Para evitar el sobrecalentamiento y las ganancias energéticas indeseadas en verano, las rejillas de ventilación instaladas permiten cerrarlas de forma completa para cortar la circulación de aire. Además, instalaremos una pérgola de madera con una parra (Vitis sp.). La parra, al desarrollar sus hojas en verano, evitará que durante el periodo estival el sol caliente la cámara de aire, dejando en invierno la estructura de madera libre de vegetación para que el sol pueda calentar los muros trombe.