Para que ambos sistemas funcionen correctamente, es fundamental que los cerramientos exteriores de la vivienda posean inercia térmica, es decir sean capaces de almacenar frío y calor. De forma que se compensan los contrastes de temperatura entre día y noche, creando un clima interior estable. Para ello los muros tendrán una estructura multicapa específica:
En la zona exterior habrá una capa de termoarcilla seguida de un aislamiento natural de cáñamo, esto optimizará el aislamiento energético de la vivienda. En la zona interior de los muros se usarán bloques de cannabrick, fabricados con fibras de cáñamo, cal hidráulica y barro, con una alta inercia térmica.
